Sí, como si los estuviera escuchando salir de su boca en estos momentos y con esa entonación que le daban énfasis a esas largas historias y que atrapaban como dos grandes redes, y que yo como buena nieta amante de los cuentos, imaginaba todas esas historias. Aún recuerdo aquellas bellas princesas sin apellido ni beneficio, llenas de bondades superfluas y rodeadas de apuestos príncipes que no conocían hasta el día de la boda y para variar sin nombre, porque eso no era relevante en la historia, aunque la realidad no está muy alejada de eso; ¡claro!, sólo que ahora ya sé que no existen los dragones y no podrán engañarme con pensar que los animales quieren ayudarme a hacer el quehacer.
Además que acertada en sus fantasias, quién se podía imaginar sí no ella que algún día las personas podrían transportar fácilmente sus consolas para escuchar sus buenos boleros, sin necesidad de enchufarlos o darles cuerda o aguantar esos más de 10 kilos de pura música, con el fin de pasar un buen rato y evadir esas voces escandalosas que te acechan por tus actos, llamada “conciencia”, y que en lo personal prefiero a veces no escuchar; o bien el comunicarse con alguien sin necesidad de estar uno frente al otro y sin montones de letras estructuradas, escuchando su voz por horas y de forma no tan costosa localizándolo en donde quiera que esté a cualquier hora ¿cada quien una línea especial? Eso es una barbaridad bien lo diría mi abuela.
Entonces tal vez, yo también quiera contar buenos cuentos, con locas ideas y nietos desobedientes escuchandolas por ratos y quizas, alguien dirá como yo, ¡Igualitos a los cuentos de la abuela!
2 comentarios:
"Quiero una abuela"
jajaja...
La mía no me contaba historias...
por que no le pones dibujitos?
Publicar un comentario