viernes, mayo 6

Entre sueños

Cuarta parte.

Una vez dentro de la casa Don Joaquín notó que Susell estaba empapada y su ropa parecía estar desgarrada, no lo había notado pues la noche misma no lo había permitido, así que se preocupó y rápidamente busco en su baúl,  encontró un vestido de botones rojos que traía consigo una vida de recuerdos, perteneció a la mujer de sus sueños y que alguna vez estuvo en su realidad, su esposa.

Susell parecía no tener interés de hecho parecía no estar ahí, tenía una mirada fría y sin dirección, se acercó al llamado de aquel anciano y tomó el vestido que le estaba ofreciendo, Don Joaquín como todo caballero salió para darle la privacidad a aquella mujer sin identidad, entrecerró la puerta y se sentó en su sofá para descansar.

En un instante cerró los ojos y cuando notó, la mujer de belleza discreta se acercó y comenzó a desvestirse frente a él, es como si ni siquiera le importara exhibir su cuerpo, tal vez y era su forma de compensar el amable gesto, pensó él, no hubo palabra alguna, sólo unos cuantos latidos de más y respiraciones continuas, se sentía más jovén y con vida igual que hace unos 63 años.

Ella estando de pie estiró sus brazos y con sus manos delgadas y largas se tomo del cuello e hizo un ligero movimiento de cabeza (parecía un masaje para liberar su alma), con sus uñas se acarició y se recogió el cabello que caía por su cuerpo, empezó a caminar por la habitación, se quitó las zapatillas una a una y subió un pie al sillón para quitarse las medias que dejaban ver sus piernas desnudas.

Nuevamente se enderezó y dejo caer su vestido desgarrado dejando al descubierto su ropa interior, con un movimiento sensual más que con el que se desvistió comenzó a botonarse aquel otro vestido, su rostro parecía más limpio y los labios parecían más rojos podría jurar que el cabello era otro, volteó con esos ojos enormes a ver a Don Joaquín y ahí fué que la reconoció apenas iba a decir una palabra cuando se escuchó el azoto de un puerta, Don Joaquín abrió los ojos y se dio cuenta que fue Susell quien salió.

Lauren su ama de llaves le explico que Susell tenía que irse y estuvo a punto de despedirse de él pero no se animó pues se notaba con un buen semblante al dormir y no quisieron interrumpir su sueño, pero a cambio de eso Susell dejó una nota.

Don Joaquín desconcertado y con una sonrisa en su rostro la abrió y comenzó a leer:

Agradezco firmemente su caballerosidad fue muy amable en tenderme la mano aún con mi mala presentación, disculpe las molestias pronto regresaré a devolver el vestido de su esposa Cleotilde, Lauren me contó mucho de ella y el parecido a mí, que casualidad supongo que no lo había notado. Se despide.

Susell

2 comentarios:

Mildreth Tapia dijo...

Es la primera vez que leo éste tipo de erotismo... Wow!
Me encantó; día tras día espero que escribas... vale la pena esperar...
Muy buena... Me encantó la nota de Sussel...
Saludos

ALE dijo...

ESTAS LINEAS SI QUE TE HACEN PENSAR. . .CUANDO ESTAS EN EL DESARROLLO PODRIA PENSAR EN QUE TERMINARIA DE DIFERENTE FORMA PERO NO...