PARTE 9
No podía creerlo Don Joaquín, nuevamente aquella mujer de aspecto delicado, piel pálida pero con suficiente rubor natural y sin señas en el rostro de haber sido maquillado, de nuevo estuvo con él. ¿Qué cómo llegó? Esa era una pregunta que merodeaba por su mente, pero como la magia, entre menos sabes es mejor la actuación y no quieres otra cosa más que creerlo, aún sabiendo que hay algo detrás, pero que no resulta ser tan emocionante cuando conoces el truco; así que igual no le interesa mucho el averiguar.
No podía creerlo Don Joaquín, nuevamente aquella mujer de aspecto delicado, piel pálida pero con suficiente rubor natural y sin señas en el rostro de haber sido maquillado, de nuevo estuvo con él. ¿Qué cómo llegó? Esa era una pregunta que merodeaba por su mente, pero como la magia, entre menos sabes es mejor la actuación y no quieres otra cosa más que creerlo, aún sabiendo que hay algo detrás, pero que no resulta ser tan emocionante cuando conoces el truco; así que igual no le interesa mucho el averiguar.
Era temprano, el sol se asomaba sin permiso por la ventana, como un niño que juega a las escondidas y que de emoción no sabe como ocultarse y que su risa y la ansiedad terminan por delatar su escondite, así igual se encontraba en ese momento el sol quien al entrar, según él sigiloso, trata de esconderse en una pequeña nube solitaria, pero sus mismos rayos de sol lo terminan delatando y hacen que aquella joven comience a despertar.
El cansancio que siente Eleonor por su mala postura al dormir hace que decida estirar sus brazos, y al mismo tiempo su cuerpo en la cama sigue el mismo ritmo en sus movimientos, revoloteando su cuerpo haciéndola sentir placer por ese ritual de todas las mañanas.
Por fin despierta completamente y de lo primero que su mente se percata es del olor a gardenias que se dispersa por toda la habitación, el tan sólo sentir como entra por su cuerpo ese olor y el ver ese tono rojizo de la mañana la hace sentir tan viva, como un orgasmo, pero no sólo sentir el orgasmo sino tan hermoso como verlo; tan inexplicable, asombroso pero a la vez tan intenso como eso.
Apenas se recupera de disfrutarlo cuando observa la ventana abierta que deja ver las calles repletas de gente caminando y pasar por aquel lugar, se da cuenta que no es tan temprano y dirige su mirada hacia el reloj espantándose de lo rápido que se han movido las manecillas; así que se para rápidamente y se inclina un poco para husmear debajo de la cama y saca un baúl, lo hace un lado y saca a un gato, esperen ¿un gato? No importa, en ese momento no tenía tiempo para acariciarlo ni para preguntarse ¿Por qué un gato estaba debajo de la cama?
Por fin encuentra sus sandalias y se las pone de prisa aunque nota que han sido arañadas, no es tiempo de banalidades, pensó, seguro el gato hizo de las suyas, y salió rápido de la habitación tratando de no hacer mucho ruido, aunque su única prioridad era salir lo más pronto de ahí y responderse ¿cómo es que llego nuevamente a esa casa?, porque obviamente sabía que era de Don Joaquín pero no recordaba cómo fue que llego ahí.
Sigue caminando cuando por culpa de sus pensamientos casi cae por las escaleras, recupera el paso y baja rápidamente, está a punto de abrir la puerta cuando su nariz la obliga a buscar aquel olor de pan caliente y té de manzana servidos en la mesa. No dejaba de sorprenderse de tan agradables y coloridos olores que se percibían en aquella casa vieja, al voltear ahí estaba Don Joaquín esperándola y ella a punto de dejarse seducir por la comida en mesa reacciona por sus reflejos y voltea para darse cuenta que Lauren acaba de aparecer en la puerta, así que sale sin voltear atrás y con las mejillas sonrojadas por la pena.
1 comentario:
Un gato? es extraño... y como es que llego hay? mal momento para que apareciera Lauren, que huviera pasado si no aparece?...
Publicar un comentario