La vida sin emociones es como caminar con la mirada en el suelo, perdida y sin perspectiva, porque hay muchas cosas que están ahí afuera y ni siquiera me di el tiempo de ver y que triste, porque tal vez no las vuelva a encontrar, ya que sólo esperaron por mí por un momento y aunque sólo sea un regalo de un segundo sé que durará más y lo recordaré mejor que algo que espere por tanto tiempo y no pasó.
En mi derecho de réplica diré que no lo vi venir, no lo imaginé y no lo esperaba, pero nunca dije que no lo deseaba, resulta un tanto emocionante pero incierto a la vez y tal vez eso sea lo que me despierte cada mañana a las tres, aunque, pensándolo bien quizás no pase de una taza de café, pero que importa, digo lo sentí y fue una hermosa emoción.
Aún así creo que hay muchos ruidos en mi cabeza y muchos de ellos conspiran a mí favor pero otros son resistentes y se aferran a un cambio sin aviso, en pocas palabras diré que conocí a quien ni siquiera creí que tendría vida más allá de un lente es tan misterioso, extraño y desaliñado pero sin duda de personalidad urbana. Como sea estoy consciente de que duró más que lo pudo ser en mi sueño. Y si se preguntan si valió la pena, la verdad es que no lo sé y espero sea una sorpresa.
1 comentario:
Ahora entiendo el final del tu relato... Éxito en lo que emprendas...
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