Le escribo a la soledad quien parece que irónicamente gusta de mi compañía, es fría y sin modales llega sin avisar y se instala en sus anchas, no hay llamada de atención o un recordatorio no le importa el momento, el punto es que llegó.
Son de esos días en donde sólo comes una rebanada de pan y el vino no está a tu disposición por que se derramó, pero aún así es el platillo del día y no hay deseos de más.
Las calles parecen más angostas que de costumbre, es más difícil mantener el paso y noto que las personas no dejan de mirar a mi dirección, ¿qué podría traer que les llame la atención?, no recuerdo haber cargado con ese sombrero abollado y aterciopelado con plumas que tanto me gusta, además es de noche, ¿acaso notaran que la ropa no combina en ninguno de los 7 colores?.
Ahora las miradas se hacen cargas de cemento y entonces mi preocupación de pensar en voz alta comienza a sonarse cada vez más, ¿acaso escucharon cuando hice un comentario sarcástico acerca de aquella pareja frente a mí que muestran quererse pero que en otra ocasión vi a uno de ellos con otro distinto y parecía más feliz?, ¿a quién trata de engañar a él o su conciencia misma?
Eso me deja notar que las noches son frias calculadoras y oscuras para ocultar, lo contario a las mañanas que son más recatadas y conservadoras, ahora que lo pienso la noche es una gran solapadora, oculta maliciosa y cautelosamente la verdad. Tenaz y astuta pero no más que la soledad.
3 comentarios:
la soledad...
me gusto mucho LU...
sigue escribiendo...
más y más y más ...
sin que las palabras se te agoten...
=)...
me gusto mucho, eres buena en esto, sigue escribiendo más, ya quiero leer lo que sigue, jeje...
LA SOLEDAD, AMIGA DE MUCHOS EN MAS DE UNA OCASION...
ES PASAJERA PERO AVECES DUELE...
SIGA ESCRIBIENDO MAS POR FAVOR,
NOSOY UN CRITICO PERO ME ENCANTA COMO ESCRIBE. . .
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